LA SUPERIORIDAD DE LA ORACIÓN AVE MARIA
- La oración del Ave María es una de las más conocidas y rezadas por los católicos. Se compone de dos partes: la primera, que proviene del Evangelio de Lucas, recoge el saludo del ángel Gabriel a María en la Anunciación (“Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo”) y la bendición de Isabel, prima de María, en la Visitación (“Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”). La segunda parte, que se añadió en la Edad Media, es una súplica a María para que interceda por los pecadores (“Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”)12
- La primera parte del Ave María tiene su fundamento en la Biblia y en la Tradición de la Iglesia. Desde el Antiguo Testamento, se anuncia la figura de la mujer que aplastará la cabeza de la serpiente (Gn 3,15), y que dará a luz al Mesías (Is 7,14). En el Nuevo Testamento, se narra la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento de Jesús, las Bodas de Caná, la Crucifixión y la Asunción de María. En todos estos pasajes, se resalta la fe, la humildad, la obediencia y la maternidad de María. Además, se le dan títulos como “llena de gracia” (Lc 1,28), “bendita entre todas las mujeres” (Lc 1,42), “Madre de mi Señor” (Lc 1,43) y “Mujer” (Jn 2,4; 19,26)12
- La segunda parte del Ave María también tiene fundamento bíblico en cuanto a su sentido, su elaboración literal es posterior y de origen eclesiástico, pero está en sintonía con la Biblia; es una petición tradicional de la piedad católica, en la que el orante requiere la intercesión de María como madre de Dios. No está claro cuándo y quién la redactó. La primera vez que aparece impresa es en 1495 en la obra Esposizione sopra l’Ave Maria 3 de Girolamo Savonarola donde la oración está impresa en la primera página en latín tal como sigue:
Ave Maria gratia plena Dominus tecum
Benedicta tu in mulieribus et benedictus
Fructus ventris tui Iesus
Sancta Maria Mater Dei ora pro nobis peccatoribus
nunc et in hora mortis nostræ Amen.
- La oración del Ave María es la principal del rosario, una devoción mariana que consiste en rezar 150 avemarías divididas en 15 misterios que recuerdan la vida de Jesús y de María. El rosario se originó en la Edad Media, cuando los monjes rezaban los 150 salmos del Antiguo Testamento, y los laicos, que no sabían leer, los sustituían por 150 avemarías. El rosario se popularizó gracias a la predicación de los dominicos, especialmente de Santo Domingo de Guzmán, a quien se le atribuye la recepción de la oración de manos de la Virgen. El rosario se enriqueció con la incorporación del Padre Nuestro, el Gloria y las letanías lauretanas. En el siglo XVI, el papa San Pío V estableció los 15 misterios tradicionales: gozosos, dolorosos y gloriosos. En el siglo XX, el papa San Juan Pablo II añadió los misterios luminosos45
- Girolamo Savonarola fue un religioso dominico, predicador y reformador italiano, que tuvo un gran protagonismo en la Florencia del siglo XV. Savonarola se hizo famoso por sus profecías sobre el castigo divino que caería sobre Italia y la Iglesia por sus pecados y corrupciones. Savonarola se opuso al poder de los Médici y al papado de Alejandro VI, y propuso una república cristiana y austera en Florencia. Savonarola organizó la célebre hoguera de las vanidades, donde se quemaron objetos de lujo, libros y obras de arte que consideraba contrarios a la fe. Savonarola fue excomulgado por el papa y condenado a la hoguera por hereje y sedicioso en 1498. Savonarola fue el autor de numerosos escritos religiosos, políticos y poéticos, entre los que destaca el Tratado sobre el gobierno de Florencia. Savonarola fue también el impulsor de la reforma del convento de San Marcos, donde introdujo una estricta observancia de la regla dominica y fomentó el estudio y la predicación. Savonarola tuvo una gran influencia en algunos de sus discípulos, como el pintor Fra Bartolomeo, que lo retrató en varios cuadros67
- La oración del Ave María ha inspirado a muchos compositores de música clásica, que han creado bellas piezas musicales dedicadas a la Virgen. Algunos ejemplos son: el Ave María de Schubert, basado en un poema de Walter Scott; el Ave María de Bach-Gounod, que adapta el preludio n.º 1 del Clave bien temperado de Bach; el Ave María de Caccini, atribuido erróneamente al compositor renacentista Giulio Caccini; el Ave María de Verdi, que forma parte de su ópera Otello; el Ave María de Mascagni, que forma parte de su ópera Cavalleria rusticana; el Ave María de Rachmaninov, que forma parte de sus Vísperas; el Ave María de Stravinsky, que forma parte de su Sinfonía de los Salmos; y el Ave María de Biebl, compuesto por el músico alemán Franz Biebl en 196489

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